La pedagogía Waldorf

La Pedagogía Waldorf, fundada por Rudolf Steiner, figura destacada del pensamiento alemán de principios del siglo XX es una metodología que responde a aspectos fundamentales tales como qué aprender, cuándo y cómo, preparando integralmente a los niños para vivir en armonía.

La principal diferencia de la Pedagogía Waldorf con otras pedagogías estriba en ver el desarrollo del niño de una manera diferente; integral. De esta nueva visión se deriva una forma de educarlo acorde con las etapas por las que va pasando, cuyas capacidades se despliegan en tres etapas de desarrollo cada una de aproximadamente siete años.

Todo lo que se enseña a los niños está fundamentado en un profundo conocimiento del ser humano y por lo tanto tiene un por qué y para qué, un momento adecuado y una forma especial de transmitirse. El desarrollo del intelecto, el sentido artístico y estético y de las habilidades manuales tienen la misma importancia dentro de esta pedagogía.

El ser humano llega al mundo como un ser inacabado, cuyo camino ulterior depende decisivamente de las condiciones con las que se encuentra. Por consiguiente la tarea del adulto consiste en configurar un entorno que promueva el desarrollo, que ofrezca estímulos para las necesarias experiencias, que fomente la interacción social y al mismo tiempo cree un espacio de protección dentro del cual pueda desarrollarse el niño.

Los niños pequeños imitan, ellos confían plenamente en los adultos que estamos a su cargo, somos su guía y su modelo y por lo tanto ésta es su manera de aprender a ser. Seamos dignos ejemplos de ser imitados.
Comprender que el niño pequeño está en una fase en la que lo más importante es su desarrollo físico; sus ritmos metabólicos, la maduración de sus órganos y de los sentidos de percepción, su dominio del cuerpo y el espacio, ya que en buena medida su estado de salud presente y a futuro dependerá de la energía vital con la que se enriquece su organismo.

El metabolismo del niño es mucho más acelerado que el del adulto o el joven y por lo tanto requiere de suma atención la regularidad de sus horarios de sueño y comida, así como la calidad de estos.

Tan importante como alimentar el cuerpo físico es alimentar el alma; de ahí que sea de vital importancia la protección y el buen desarrollo de los sentidos de los niños: ¿qué escuchan? ¿qué ven? ¿qué sienten? ¿qué necesitan?
La pedagogía Waldorf es una pedagogía orientada de manera salutogénica, entendiendo por salud la presencia de un potencial creador en las posibilidades de desarrollo corporal, psíquico y espiritual que permiten al ser humano tomar creativamente en sus manos su propio destino y con ello llegar a ser cada vez más él mismo, es decir, un individuo con una signatura singular e irremplazable. Un individuo así colaborará con fuerza de iniciativa y compromiso en el acontecer del mundo para convertir en realidad los impulsos del futuro. (Referencia de: SABMANNSHAUSEN, 2011, p.p.117)

 

En casa

 

Básicamente, se trata de aplicar nuestro sentido común, no se trata de teorías y técnicas elaboradas; en realidad, la manera tradicional de criar a los niños estaba mucho más cercana a sus necesidades que algunos ambientes actuales.

Dentro de esto será importante mantener un horario regular y sano para comer, dormir, jugar, etcétera; de manera que ayudemos a nuestros hijos a adoptar hábitos adecuados y sobre todo, a que su metabolismo encuentre sus ritmos propios.

Otra gran ayuda es fomentar en nuestros hijos la fantasía: contarles cuentos (de hadas, animales, naturaleza). Procurar mantenerlos alejados de la televisión les ayudará a estimular el importantísimo trabajo de aprender a crear imágenes internas, que son la base para la imaginación y creatividad.

Demos a los niños muchas oportunidades de salir a la naturaleza, esto les proporciona la oportunidad de moverse con libertad y de conocer el mundo; No hay nada más fascinante para un pequeño que observar un ejército de hormigas en acción, en vivo y todo color.

El trabajo doméstico resulta ampliamente formativo para nuestros hijos tanto en el aspecto motriz así como en el social y también fortalece su autoestima (soy útil y necesario en mi hogar). ¡El trabajo doméstico lo harán felices si nos ven trabajar a nosotros con gusto! Los niños, al aprender por imitación absoluta, no disciernen las actitudes que les transmitimos. Funcionan como un eco a lo que les impacta en su entorno, pues aun no existen filtros en ellos. ¡Cuidemos las impresiones y las actitudes que los rodean! Seamos ejemplos dignos de imitar. ¡Tengamos calma! en el mundo del niño no hay prisa. Gocemos con ellos cada instante; no hace falta llenarnos de actividades y correr todo el día. De igual manera no es relevante generar presión para que caminen, corran, lean y escriban antes que los demás; ya lo harán a su debido tiempo.

¡Tengamos calma!, en el mundo del niño no hay prisas; Gocemos con ellos cada instante, no hace falta llenarnos de actividades y correr todo el día; Tampoco hay prisa para que caminen, corran, lean y escriban antes que los demás, ya lo harán a su debido tiempo.